Siempre están ahí – en cada despertar, en los sueños, en las comidas, hasta en esos instantes que no son tan agradables, en el quebranto de salud, en la alegría de la pareja, en las conversas con mamá, de una u otra manera sigues ahí – no existe momento en que no te extrañe y anhele alguna conversa contigo, en los sueños pasa, pero aunque me niego a despertar la realidad golpea.
Los buenos recuerdos
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